- La exploración física puede confirmar o refutar los signos y síntomas determinados por una anamnesis. La inspección general en definitiva es ver y observar al paciente a través de las constantes vitales, parámetros esenciales para conocer la estabilidad del mismo y común en todos los sistemas y en el caso de la exploración de un paciente perteneciente a la esfera del sistema endocrino hay que fijarse en la piel, el color, el tono de la voz y el estado emocional. A menudo, una enfermedad tiroidea se sospecha por primera vez según la exploración física.
Constantes vitales
- Las constantes vitales que hay que explorar son las siguientes:
- Frecuencia cardíaca elevada y alteraciones del ritmo en el hipertiroidismo y bradicardia en el hipotiroidismo.
- Tensión arterial: las alteraciones pueden ser indicativas de patología suprarrenal o hipofisaria.
- Temperatura: la hipotermia se da en el hipotiroidismo y la elevación de la temperatura en el hipertiroidismo.
- Talla. Es fundamental para el diagnóstico y control de los retrasos de crecimiento, y para valorar las alteraciones del área gonadal en el período de desarrollo.
- Peso es importante para el control de pacientes obesos, diabéticos y con alteraciones del eje hipofisario. Puede aparecer pérdida de peso en el hipertiroidismo, la diabetes y en la anorexia nerviosa.
- Glicemia capilar fundamental en pacientes diabéticos
- Saturación de oxígeno a través de pulsioximetría.
Piel
- Debemos valorar especialmente el color de la piel, la presencia de estrías, el aspecto, la presencia de hemorragias, la disminución o el aumento del vello corporal, el hirsutismo y otros signos de virilización.
- Destaca la palidez de la piel y de la aréola mamaria secundaria al déficit de hormona adrenocorticotrópica (ACTH). Así mismo, destaca la palidez amarillenta del hipotiroidismo y la presencia de vitíligo asociado a la enfermedad de Graves-Basedow y a la tiroiditis de Hashimoto.
La hiperpigmentación de la piel debe buscarse en áreas específicas, tales como las aréolas mamarias, pliegues cutáneos y órganos genitales, y debe orientar hacia trastornos endocrinos que cursan con exceso de ACTH y/o MSH (enfermedad de Addison, síndrome de Nelson o síndromes paraneoplásicos). - La presencia de estrías rojovinosas en región axilar, abdomen, flancos y muslos, y de equimosis, púrpura y hemorragias, fundamentalmente en extremidades inferiores, debe orientarnos hacia un síndrome de Cushing, aunque sin olvidar que esas estrías rojovinosas pueden aparecer en la obesidad.
- El aspecto de la piel debe explorarse siempre, ya que en el hipertiroidismo puede volverse fina, mientras que en el hipotiroidismo y en el hipoparatiroidismo puede aparecer seca y escamosa.
- La disminución o ausencia del vello corporal en el varón nos orienta hacia un hipogonadismo, mientras que en la mujer la pérdida del vello axilar y pubiano sugiere un déficit de ACTH (síndrome de Sheehan).
- Las uñas pueden volverse quebradizas, blandas y friables en el hipertiroidismo e hipoparatiroidismo o adquirir pigmentaciones como en la enfermedad de Addison. En los enfermos diabéticos puede aparecer con cierta frecuencia onicomicosis.
- Signos de androgenización
- En la mujer hay que valorar la presencia de hirsutismo y de otros signos de androgenización como el acné, tendencia a la calvicie de tipo masculino e hipertrofia del clítoris.
Tono de voz
- En algunos trastornos endocrinos el tono de la voz adquiere algunas características típicas. Así, en el varón afectado de hipogonadismo, la voz puede volverse fina y atiplada. En los enfermos de ambos sexos que sufren hipotiroidismo, la voz se torna áspera y ronca. En la mujer este cambio puede deberse también a un hiperandrogenismo.
Estado emocional

- Debemos tener en cuenta los cambios del comportamiento, el equilibrio emocional y la forma de comportamiento que se asocian a patologías endocrinológicas.
- En el hipertiroidismo, por ejemplo, encontramos inquietud, nerviosismo, labilidad psíquica y hasta reacciones psicóticas. Al contrario, los pacientes hipotiroideos suelen mostrarse lentos, indiferentes y depresivos.
- Existen numerosas alteraciones del sistema endocrino asociados a cuadros depresivos y confusionales como en la patología del eje suprarrenal, en el síndrome de Simmonds o en la encefalopatía hipercalcémica.
El síndrome de Sheehan es la necrosis de la glándula pituitaria, secundario a una hemorragia posparto; genera hipopituitarismo o disminución/ausencia de las hormonas secretadas por esta glándula, lo cual sucede por el vasoespasmo, la trombosis y la isquemia de las arterias hipofisarias
Síndrome de hipopituitarismo anterior observado a veces después de un embarazo, caracterizado por un adelgazamiento externo con depresión general, somnolencia y permanencia en cama, asociado a una insuficiencia de las glándulas tiroidea, ováricas y corticosuprarrenales. A propósito de este síndrome, se ha discutido el papel de las lesiones de la región infundíbulo-tubárica y sus relaciones con la anorexia mental. Conceptos relacionados: síndrome de Sheehan, hipopituitarismo, anorexia.
- Se denomina síndrome de Cushing (SC) al conjunto de síntomas y signos que aparecen como consecuencia de una exposición excesiva de los tejidos a los glucocorticoides. Esta exposición excesiva puede deberse a un exceso de producción de glucocorticoides por la corteza suprarrenal (Cushing endógeno) o a la administración mantenida de glucocorticoides (Cushing exógeno). La causa más frecuente del SC es la administración exógena (yatrógena) de esteroides. Los pacientes presentan fenotipo Cushing (cara de luna llena, obesidad troncular, estrías, equimosis), los niveles de ACTH están suprimidos y su diagnóstico se realiza con una anamnesis detallada, confirmando la supresión del cortisol plasmático o urinario, salvo en el caso de ingesta de preparados de hidrocortisona o cortisona, que darán concentraciones elevadas.
La enfermedad de Graves-Basedow es la causa más frecuente de hipertiroidismo en el adulto en edades medias de la vida, y especialmente en mujeres jóvenes, siendo muy infrecuente su aparición en la infancia. Se trata de una enfermedad multisistémica de origen autoinmunitario, que se caracteriza por la asociación de hipertiroidismo, bocio difuso y signos extratiroideos que incluyen alteraciones oftalmológicas en un 50% de los casos (oftalmopatía) y dérmicas en el 5-10% de los casos (mixedema pretibial)